La belleza árabe
El astrólogo observó la noche y se le apareció la figura del hermoso que se balanceaba en sus vestidos.
Contempló a Géminis mientras esparcía granos de perlas que brillaban en sus costados.
Saturno le había entregado la negrura de sus cabellos, así como el almizcle, y le había regalado el lunar de sus mejillas.
De marte obtuvo la rosa de sus mejillas, mientras Sagitario arrojaba flechas desde sus párpados.
Mercurio le concedió su gran inteligencia y Suha prohibió que le miraran los columniadores.
El astrólogo quedó asombrado de lo que había visto: ante él la luna llena había besado la Tierra.
Las mil y una noches
