envidia

Había una vez un niño, que quería unas orejas de conejo, vio uno de trapo, le quitó las orejas y ¡ups! no era de trapo.
- ¿Yo? Yo no he sido.
- ¿Y eso que tienes en la mano para que lo quieres?
- ¡Es que era tan suavito, y taaaan bonito, no lo pude resistir!
Imagen y texto propios, se ve muy mal todo, lastima.
